Concurso ⋅ Parque
PARQUE DE LAS CIENCIAS
Palermo, Buenos Aires, Argentina. 2014
El concurso pedía un dispositivo desmontable. La decisión fue qué hacer permanente.
El Parque de las Ciencias se inserta en la Playa Ferroviaria de Palermo como parte de una secuencia de espacios públicos metropolitanos. El sitio es acotado. La ambición no. El proyecto no se resuelve con un objeto central sino con un sistema. La estructura la dan dos decisiones: una red de caminos peatonales que se entrecruzan y generan situaciones mientras se recorre, y un gradiente programático que ubica contemplación dentro del sistema de caminos e interacción hacia el exterior. Todo lo demás –el borde sur permeable en deck de madera, el borde norte en hormigón que contiene la barranca, el paisaje verde continuo– opera como soporte de esas dos lógicas. Las cinco piezas se necesitan entre sí.
El Pabellón de Exposiciones resuelve el ingreso desde calle Soler con una columna central y dos tensores que sostienen la cubierta y permiten intercambiar envolventes sin alterar la identidad del conjunto. Esa misma columna funciona como macetero con 4m³ de tierra fértil para las trepadoras (Ficus pumilla y Ampelopsis) que forman la envolvente vegetal del voladizo. El edificio no impone su piel: la cultiva. La Plaza del Sol es lo que queda cuando el dispositivo desmontable no está desplegado: una estructura que va desde el nivel del suelo hasta 18 metros, un reloj solar, un chorro de agua de 5 metros.
Por debajo del nivel +1.15m, todos los servicios sanitarios del parque. La decisión más precisa del proyecto está en lo que no se ve. Las bases pedían un dispositivo desmontable pero no móvil. En lugar de un inflable autónomo con su propia infraestructura, el proyecto propuso una estructura permanente que resuelve simultáneamente la iconografía del parque, los baños públicos, el depósito y la sala de máquinas para el sistema de inflado. El inflable sube con 30,48mmAq de presión interior; un cinturón perimetral de agua crea el cierre hidráulico que hace posible el montaje y desmontaje con amarres simples. La torre del reloj solar funciona además como grúa. Nada es redundante: cada elemento permanente hace más de una cosa.
El Bosque de las Lunas usa Populus nigra italica, álamos columnares de gran porte y morfología vertical, para oscurecer los dos observatorios astronómicos y favorecer los avistajes dirigidos. Los árboles no son paisaje: son infraestructura de observación.
- Cliente Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación
- Lugar Palermo, Buenos Aires, Argentina
- Superficie sitio 2 ha / 5 ac
- Superficie edificable 2 685 m2 / 376 737 ft2
- Proyecto 2009
- Estado Proyecto
- Autores Oliverio Najmias ⋅ Marcelo D’Andrea
- Colaboradores Axel Steinberg ⋅ Nicole Ini ⋅ Karin Zaleski ⋅ Carla Rizzo Castañeda ⋅ Daiana Saposnik ⋅ Sofía Curto ⋅ Catalina Delvecchio ⋅ Walter Palauro
- Colaboradores Josefina Fitte ⋅ Carlos Jurado ⋅ Magdalena Gonzalez Botana
- Diseño industrial Uzzia Desing & Engineering
- Visualización Notos